Diario de cuarentona

A lo largo de esta cuarentena, la realizadora y compañera de la Universidad Feminista, Helena de Llanos, ha grabado un particular Diario de cuarentona, definido por ella misma como “una película por entregas hecha en confinamiento por una persona, dos gallinas, conversaciones y mucho youtube”.

En esta serie de entregas se nos ofrece un repaso muy personal de la actualidad política y social que nos ha rodeado durante la cuarentena. Estos cortos participan de la plataforma Stay @ home Film Festival, que nace con el objetivo de “crear un archivo fílmico, un repositorio mundial de películas hechas durante el tiempo que dure esta situación y dirigido a todas aquellas personas que quieran contar una historia”.

Hemos querido compartir por aquí todas las entregas grabadas hasta ahora, para amenizar la “desescalada” y con la ilusión de poder retomar la actividad pronto:

Semana 1: día arriba día abajo
https://www.youtube.com/watch?v=WHYmLU6nAao&t=2s

Semana 2: que dura 8 jornadas y se cuenta día a día
https://www.youtube.com/watch?v=qugZiqqxyCk

Semana 3: que empieza el día 18 y no se sabe cuándo acaba
https://www.youtube.com/watch?v=Xp4CvLLnRBU&t=2s

Semana 4: tan Santa como todas
https://www.youtube.com/watch?v=C6wBPaqeP_U&t=338s

Semana 5: que cumple etimologías y llega al día 40
https://www.youtube.com/watch?v=yfcbq1mGfJI&feature=emb_logo

Semana 6: que va desde el día del libro hasta el paleolítico neoliberal
https://www.youtube.com/watch?v=5_1lwIQyFXk&feature=emb_title

Reveladas. Mujeres en la Escuela Oficial de Cinematografía (1952-1966)

Compartimos aquí este texto de la compañera Sonia García López sobre un ciclo programado por ella para la Mostra de Films de Dones y Filmoteca Española sobre las alumnas de dirección de la Escuela Oficial de Cine. En Madrid, habrá una proyección el próximo 28 de noviembre en el Cine Doré, aquí pueden ver la programación.

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Este ciclo es una invitación a explorar la contribución de las mujeres a la cultura cinematográfica durante la dictadura franquista desde un prisma poco habitual: el de los ejercicios de escuela. Las dos sesiones que componen el programa recogen la producción cinematográfica de las alumnas de Dirección de la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) entre 1952 y 1966. Durante el ciclo de vida de la Escuela, entre 1947 y 1976, doce mujeres aspiraron a graduarse en aquella especialidad con distinta fortuna: en tres décadas, únicamente dos consiguieron el título, ya en los últimos años: Cecilia Bartolomé y Josefina Molina, mientras que Pilar Miró se graduó en la especialidad de Guion. Las demás terminaron cursando otras especialidades o abandonando la Escuela, en muchos casos después de haber pasado más de cinco años en ella y agotar todas las posibilidades de renovar matrícula. Sus recorridos vitales esconden historias de amor por el cine y perseverancia. Dado que la mayor parte de ellas “fracasaron” en su intento de completar los estudios de Dirección y quedaron fuera de la industria del cine, la mayor parte de sus nombres se encuentran ausentes de libros, enciclopedias e historias de la EOC.

En su ensayo El arte queer del fracaso (Egales, 2018), Jack Halberstam aventura que los criterios que definen el éxito en las sociedades capitalistas han sido fijados históricamente por una élite social, cultural y económica de hombres blancos con una orientación heteronormativa de las relaciones entre los sexos. Llevada esta idea a la historia del cine, podemos pensar que esta se construye como el resultado de una sucesión de logros tecnológicos y artísticos desempeñados por individuos excepcionales. Pero esos logros, las grandes películas de la historia del cine, se adaptan a unos parámetros concretos: películas de largometraje, rodadas en soportes considerados profesionales (35mm, HD, etc.), con distribución comercial y aceptación en espacios institucionales como academias o festivales de cine. Todo lo que no se adapta a esos parámetros queda irremediablemente excluido del canon, por lo que quienes se encuentran en los márgenes de la industria, del espacio público, de las instituciones o de la academia pasan a engrosar las páginas de –las palabras son de Halberstam– “una historia escondida del pesimismo en una cultura de optimismo”.

Los cortometrajes realizados por mujeres en la EOC, productos en ocasiones imperfectos de un proceso de aprendizaje, a veces inacabados, y que en la mayor parte de los casos no vienen respaldados por la consolidación de una carrera posterior, nos invitan a pensar en la potencia crítica de aquellos ejercicios. ¿Qué impulsó a aquellas mujeres a estudiar, a estudiar cine, y a escoger una especialidad como Dirección en un contexto abiertamente hostil como lo fue la España de Franco? ¿Cómo fueron sus experiencias en la Escuela? ¿Con qué dificultades se encontraron? ¿Por qué suspendieron? ¿Por qué perseveraron? y, finalmente, ¿cómo podemos leer su fracaso? son preguntas que nos cautivan. Al margen de cualquier consideración factual, una cosa es segura: los trabajos que realizaron las alumnas de dirección de la EOC nos hablan de sus maneras de entender el cine y de ver el mundo y constituyen valiosos vestigios de la aportación de las mujeres a la cultura cinematográfica de la época. En su conjunto, estos ejercicios realizados por las alumnas de la EOC revelan una parte de la historia (del cine) de las mujeres en España al tiempo que se rebelan contra las historias que siempre nos contaron.

Sonia García López