Sexta sesión: periodistas gonzo y encubiertas

En la sesión del pasado lunes 11 de marzo tuvimos con nosotras a la periodista Ruth Díaz, quien presentó un panorama completo sobre la historia del periodismo gonzo y del papel de las mujeres en el desarrollo de este género.

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Comenzó exponiendo las diferencias entre el periodismo encubierto y el gonzo. En el primero, el periodista tiene una mirada de observador participante, se camufla pero intercede en la realidad. Este tipo de periodismo suele realizarse cuando interesa que no se conozca la identidad real del reportero o reportera, en temas como la prostitución, por ejemplo. En el caso del periodismo gonzo, el propio periodista es sujeto y objeto del reportaje, experimenta la realidad que investiga en su propio cuerpo y se convierte a sí mismo/a en noticia.

Captura de pantalla 2019-03-20 a las 11.50.06Como explicó Ruth, la primera persona en realizar este tipo de investigaciones periodísticas fue Nellie Bly, en cuya obra más célebre, Diez días en un manicomio, narra su experiencia como infiltrada en un centro psiquiátrico para mujeres, donde denunció el maltrato físico y psicológico que sufrían las pacientes.

Tras ella, otras mujeres como Magda Donato, Josefina Carabias, Barbara Ehrenreich, Florence Aubenas, Laura Meradi o Cristina Fallarás siguieron la estela de este tipo de periodismo, centrándose en realizar reportajes siempre centrados en lugares marginales: cárceles de mujeres, hogar de mendigos, trabajos precarios, desahucios, etc. En definitiva, sectores feminizados de la sociedad, donde las periodistas pueden infiltrarse con más facilidad.

Terminamos la sesión con una puesta en común de los tres reportajes propuestos por Ruth y reflexionando sobre la importancia de construir otros relatos desde el periodismo, de buscar otras narrativas que ofrezcan el punto de vista de las mujeres.

Periodistas gonzo y encubiertas

El próximo lunes 11 de marzo continuamos con nuestro II Ciclo Cultura y Feminismos, “Cuerpo.s que recuerda.n”. Será en el Espacio de Encuentro Feminista (c/Ribera de Curtidores, 2, 1ª planta) a las 19:00hs.

En esta sesión, coordinada por Ruth Díaz, abordaremos la potencialidad del periodismo gonzo y encubierto y cómo el tratamiento subjetivo de la realidad puede influir en el cuerpo y en las narrativas. Nos detendremos en referentes gonzo como Nelly Bly, Barbara Ehrenreich y Gabriela Wiener para examinar qué tiene de feminista formar parte de la noticia y alejarse de la impersonalidad del periodismo clásico. Debatiremos sobre las fronteras de la primera persona en relación con la espectacularización de las vivencias y de la posición de las periodistas en los medios de comunicación.

Ruth Díaz nos ha enviado estos reportajes como lectura previa, para reflexionar sobre ellos y poder comentarlos en la sesión:

  1. Mi parto con dolor“, por Gonzalo Suárez.
  2. Los piropos como agresión“, por Sandra Jiménez.
  3. Tres meses con una víctima de violencia de género“, por Rafael J. Álvarez.

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Ruth Díaz es redactora y ha diseñado para diferentes cabeceras de Unidad Editorial (MagazineMetrópoliFuera de SerieAventura de la HistoriaTelva…). Licenciada en Periodismo y Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid, ha cubierto información cultural, de género y local desde 2006, en Gente en Madrid y hasta la actualidad, en El Mundo. Durante el último año, ha elaborado el Proyecto Educativo de Igualdad con Perspectiva de Género para el Colegio Claret de Madrid y trabaja en el proyecto poético ‘Criaremos hijas en silencio’. Le gusta el sol.

Quinta sesión – cuerpo, poesía y memoria de las mujeres

Con la pasada sesión llegamos a la mitad de nuestro ciclo sobre el cuerpo y la memoria. Mª Ángeles Maeso y Esther Giménez nos hablaron de sus poéticas, de las maneras en que ellas acuden a la poesía, de sus referentes y de cómo enfrentan y reflejan el mundo a través de sus poemas.

thumbnail (1)En la lectura de Ángeles, Adrienne Rich, Simone de Bouvoir, Virginia Woolf y las mujeres de los mitos grecolatinos (Io o Europa) fueron apareciendo, recordándonos que en realidad hemos leído/estamos leyendo a muchas mujeres y que con ellas dialogamos para expresar el sentir de nuestra propia vida. Nuestra memoria se conforma a partir de estos referentes y también de las mujeres con las que compartimos nuestras vidas: madres, hijas, abuelas, vecinas, compañeras, amigas… Y es a través del cuerpo que muchas veces conectamos con ellas.  Nuestros cuerpos están llenos de recuerdos que nos llevan a la memoria colectiva de las mujeres con las que sentimos algún tipo de conexión. En ese proceso todas nuestras intersecciones (clase, género, etc.) surgen constantemente.

Esther profundizó en la relación entre el cuerpo y la poesía a través del ritmo. La respiración misma ya tiene un componente sonoro que se traspasa luego a la voz y lleva a la misma experiencia sensorial. Lo pudimos recibir en nuestros cuerpos a partir de su lectura-performance acompañada de efectos sonoros (Carol O. C.) e imagen (Gema Segura).

Al comienzo de la sesión nos pidieron que registráramos alguna de las palabras de los poemas que se iban a ir leyendo. Al final de sus lecturas, nos pidieron que nos las escribiéramos en una parte del cuerpo y posteriormente, por grupos, convertimos las palabras en estos poemas:

quiero reposar mi cabeza en tu halda
como piel que protege aunque se resquebraja
las cicatrices me inundan por doquier
pero en ellas no existe el silencio

miro a los ojos de una vaca
despiden mirada sin aliento
caminan hacia una explosión que libere
tanto nervio de carne y pastos mansos

deseo entre plásticos, pies y manos,
que me dan ganas de rasgar y
sacarlos
tapando las cicatrices
ratas inmensas en el interior, adentro.
la lentitud del río hace suave el
movimiento sonoro del agua

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